Stevia bajo la lupa

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Soledad Barruti es Lic en nutrición y periodista. Escritora de dos libros ‘Malcomidos’ y ‘Mala leche’. A través de sus redes sociales invita a la comunidad a la alimentación libre de conflictos de interés y en la agricultura, no en el agrinegocio.

En su espacio DETECTIVES EN EL SÚPER Soledad realiza un análisis minucioso de los componentes de los productos que ingerimos cotidianamente, e invita a pensar de manera crítica la composición de los alimentos.

En oportunidad anterior compartimos desde este medio una nota acerca de la dudosa salubridad de las sopas deshidratadas (https://ltnoticias.com.ar/2019/07/11/publicidad-enganosa-comemos-lo-que-creemos/)

Hoy, desde un nuevo post de detectives en el mercado, la Lic en Nutrición analizó un producto que es de consumo corriente en nuestras casas, dado que en el mercado se encuentra como la «alternativa saludable» al azúcar blanco.

El post cita:

DETECTIVES EN EL SUPERMERCADO: HOY STEVIA

Sacarina, aspartamo, acesulfame K, ciclamato, sucralosa… Puro dulce químico sin las calorías del azúcar, los edulcorantes se mantenían en el podio de las dietas hasta ayer nomás, cuando la evidencia empezó a demostrar que intervienen en el aumento de peso, contribuyen al aumento de la grasa abdominal, alteran la microbiota intestinal (esas bacterias de las que dependemos para estar bien física y psíquicamente), elevan la glucemia y se relacionan con daños cardiovasculares y pueden ser neurotóxicos. Aunque no se recomiendan para lactantes ni niños pequeños, atraviesan la placenta y endulzan la leche materna.

¿Y la stevia? Bueno, de eso les quería hablar. Los indígenas de Centro y Sudamérica la utilizan desde hace cientos de años. Pero la stevia que usan ellos –las hojas de una planta- no es la stevia que usan las marcas.

Cuando PepsiCo, Cargill y CocaCola descubrieron la stevia hicieron lo de siempre: aislaron el compuesto que la vuelve dulce —glucósido de esteviol—, lo mezclaron con un fermento alcohólico —el eritriol— y patentaron su stevia: PureVia y Truvia. Pero –ya lo saben- una parte de un alimento no es un alimento completo ni se comporta igual. La stevia nunca fue un insecticida pero la Truvia –que se agrega a muchos ultraprocesados que ahora dicen “con stevia”- tiene esa capacidad: mata moscas.

Lo otro que se ofrece como stevia es una mescolanza atroz. Cada marca de edulcorante –Chuker, Hileret, Sucaryl- agarra un poco de glucósido de esteviol y lo agrega a su composición original, pinta el pack de verde, escribe “natural” al frente del envase y saca un producto “stevia”: con sacarina, aspartamo, asesulfame K, ciclamato, sucralosa y hasta con azúcar. La única que ofrece solo glucosido de esteviol es Jual peeeero en su envase pequeño (al que suma conservantes), el grande agrega sucralosa.

Si quieren stevia lo mejor es tener una planta o comprar las hojas en la dietética: se puede preparar el endulzante como un té. Y usar con moderación: los que saben dicen que lo que hay que hacer es dejar de sustituir un dulce por otro y bajar la expectativa de dulzor. Se puede y todo es más sabroso.

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