Amor por dar clases y por lo hecho a mano: Taller Pupé.

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Tuvimos una entrevista muy veraniega en el taller de Rebeca Ramirez Casabonne, la impulsora de su propio sello “TALLER PUPÉ”

En su acogedor espacio se respira creatividad, una mezcla armoniosa de colores y una energía que te invita a crear.

Entre lanas, hilos y bastidores charlamos con la creadora de este emprendimiento local.  Rebeca es de Santa Rosa, La Pampa y estudió Diseño de Indumentaria Textil y Moda, cuando concluyó su carrera de formación profesional decidió que quería regresar a La Pampa y fue así como empezó su trayectoria en la ciudad. 

En el año 2011 comenzó dando clases en un instituto, si bien Rebeca identifica que dar clases es lo que más le llena el alma el instituto para el que trabajaba cerraba por vacaciones de diciembre a marzo y se enfrentaba a la realidad de encontrarse desocupada esos meses me quedaba sin trabajo, recuerda.

 Es así como empieza a gestarse Taller Pupé, “en el verano de 2012 di algunos talleres, medio timidona pero tuve un par de alumnas” los talleres fueron de reciclado de calzado y costura, talleres muy puntuales.

Así el espacio fue creciendo junto con la trayectoria emprendedora de Rebeca, su nombre se iba instalando poco a poco entre la gente y comenzó a circular su nombre, o mejor dicho el nombre de sus creaciones: Pupéhay gente que me dice pupé ‘Hola Pupé, me interesa tal taller’ comenta entre risas.

Pupé, no Poupée

Al preguntar el por qué de taller pupé, Rebeca recuerda que en una clase de marketing un profesor les sugirió  “Uds si quieren que la marca quede en el inconsciente de la gente tiene que ser un nombre corto, fácil de pronunciar y de la nacionalidad del público al que va dirigido” y yo ahí pensé a mí me gusta poupée que significa muñeca en francés, pero como se escribía  poupé lo argentinicé y ahí quedó Pupé. 

Lo que se hereda…

Desde niña Rebeca conoce el valor de lo hecho a mano y los procesos de elaboración: su mamá es enfermera y además cosía “mi mamá nos hacia la ropa. Yo tenia 13 años y todo el tiempo le pedía “mamá quiero coser, yo ya te vi, ya sé como se hace” hasta que un día me dijo bueno, me senté y le rompí la máquina, tuve que esperar hasta los 17 que  ella me dijo que me iba a enseñar y ahí empecé a coser

Por su parte, el papá de Rebeca es zapatero, por lo que recuerda me crié entre clavos, cementos, suelas y alpargatas. 

Ya iniciada su carrera de formación Rebeca recuerda que primer clase dijo “yo quiero diseñar zapatos” y se reconoce como amante de los zapatos: me fascinan, desde el stiletto a la chancleta hippie.   

 “Autogestionada 100 %”

La impulsora de Taller Pupé realiza todo lo que tiene que ver con la marcha de su emprendimiento, desde los post en las redes sociales, la compra de insumos, diseño de talleres y de agenda. A prueba y error ha logrado ser autogestionada contando en el proceso con el apoyo de diferentes emprendedores locales como por ejemplo de la fotógrafa Agustina Bonafine que ayudó a brindar otra imagen a la marca, agrega Rebeca.

El cable a tierra de lo hecho a mano.

“Mi idea es que la gente que viene encuentre en esto un cable a tierra, que se vaya a su casa y pueda hacer: trato de que la gente venga y de que no me necesite después. Que en esto encuentre una forma de expresarse a sí mismo, y del amor por lo hecho a mano”.

Actualmente Taller Pupé cuenta con la oferta de workshops intensivos: de bordado, costura y sandalias sin horma. Se trata de talleres de 4 hs en el caso de costura y de tres en el caso del de bordado o calzado: en todos los casos quienes concurren se llevan su producción y los conocimientos básicos que son la puerta de entrada para poder ingresar al mundo de lo hecho a mano y como dice Pupé un cable a tierra.

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