Gustavo Díaz Soldado conscripto clase 62, sobreviviente del crucero ARA General Belgrano. Luego del hundimiento del buque, le dan licencia para visitar a su familia en Santa Rosa. Llega el 12 de mayo y algún amigo o vecino toma las fotografías del reencuentro familiar. “Gracias a Dios me queda este recuerdo”, dice. Cuando siete días después termina la licencia, es enviado a la Base Comandante Espora, cerca de Bahía Blanca, donde lo mandan a recibir los cuerpos y los heridos que venían de Malvinas, por pertenecer a la unidad sanidad. Recién le dan la baja el 30 de septiembre. El 28 de marzo de 1982 parte la Flota de Mar con el objetivo de recuperar las islas. Pero el Crucero General Belgrano se encontraba en fase de reparaciones y fue el único buque que pospuso la partida. Finalmente, el ARA General Belgrano, zarpó para Malvinas el viernes 16 de abril de 1982 a las 11:45 horas. — Nací en el 62 y a los siete años, en el 69, empecé a trabajar con mi padre que hacía camas y colchones. Y a los 10 empecé en un kiosco. Hasta segundo grado tengo yo y tuve que dejar. Tenía una vergüenza de lo que no había estudiado. Pero no teníamos nada, no teníamos ni luz. Pobres pobres éramos. Piso de tierra, luz a velas. Y yo era feliz, fui re feliz, viviendo así con mis padres, con mis hermanos, una gran familia. Claro, en mi casa éramos como más de siete compartiendo una habitación. Pasé muchas. Por eso pensé que había superado lo de Malvinas, por las vivencias que tuve, porque las superé bien, y me agarró el viejazo. Navegación de entradas «Nueva sede, más oportunidades para nuestras juventudes de la Pampa en Cordoba» NOTA «Somos cientos de miles de personas en todo el país, más de 40 territorios organizados para proteger a los glaciares y áreas periglaciares» NOTA A MARIELA SILVESTEIN