Por 46 votos a favor y solo 11 en contra fue aprobada en el Senado y girada a la Cámara de Diputados la denominada «Ley Corta» o Ley de Convergencia que obliga a las empresas prestatarias de servicios de comunicación a entregar su infraestructura como torres, postes y ductos para compartirla con otros licenciatarios para la utilización de sus redes. En nuestra provincia se ven afectadas muy especialmente las cooperativas que brindan servicios de telefonía, internet o televisión por cable y han realizado las inversiones necesarias para brindar nuevos servicios a sus asociados. El oficialismo presentó esta ley como “anti monopólica y para satisfacer la necesidad social de tener acceso a la banda ancha en toda la Argentina”, según afirmó el senador Federico Pinedo. El gran ganador será el grupo Clarín que con la fusión entre Telecom y CableVisión, constituyó la empresa más grande del país, y ahora podrá desembarcar en el territorio provincial con el cuádruple play: telefonía, banda ancha, telefonía móvil, y televisión. «Es Un negocio de entre 12.000 y 13.000 millones de dólares anuales” ,denunció pino Solanas Así, esta ley «facilita negocios de entre 12.000 y 13.000 millones de dólares anuales”, denunció el senador Fernando «Pino» Solanas y sostuvo que: “Va en contra de la tendencia mundial que prohíbe la concentración de medios” y apunta a tener un mercado concentrado en las comunicaciones perjudicando ostensiblemente a las cooperativas, de capital social y a las pequeñas y medianas empresas cableras. En declaraciones realizadas en Radio Kermes, Oscar Nocetti ex presidente de la Cooperativa Popular de Electricidad, dijo: «El proyecto preveía que debíamos ceder nuestra infraestructura a estos grandes monopolios que se salvaban así de pagar lo más caro, que es justamente las columnas donde se tienden las redes. Nosotros mantenemos esa infraestructura en impecable estado, y ahora habría que cederla a Clarín, Cablevisión y Telefónica.” Navegación de entradas El Gobierno dió marcha atrás con el bono para las organizaciones Gracias a Justina, ahora todos somos donantes