Deuda Externa y acuerdo: pan para hoy y mucha hambre para mañana.

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Por Desde el Pie

A nadie, en su sano juicio, se le ocurriría desconocer las leyes de la física y la naturaleza para tirarse desde la terraza del Hotel Calfucurá pensando en remontar vuelo. Pero, hasta qué punto en la política y en la evolución de las transformaciones sociales, lo “posible”, “real”, “serio” y “oportuno”, son calificativos reales e inmodificables?

El capitalismo, como cualquier otro sistema de la historia de la humanidad,  constituye conjuntos de relaciones y, por lo tanto sujetas a sufrir avances, retrocesos y rupturas. El triunfo del capitalismo se basa en hegemonizar el sentido común, que nos lleva a pensar como sociedad que sus verdades, son también nuestras e inamovibles. Pareciera, que solo es posible caminar, mirándonos los pies sin levantar nunca la vista para ver más allá del día a día.

Ejemplos de esto en nuestro país, los hubo siempre. El acuerdo reciente de Argentina con los tres principales grupos tenedores de bonos de Deuda Externa emitida bajo legislación extranjera, se nos presenta  como un éxito que se sostiene  en la convicción de que la reciente negociación es lo único posible y satisfactorio al respecto.

Convencidos de la “racionalidad” y “responsabilidad” del gobierno en este momento histórico, parte del campo popular avala este acuerdo. Argumenta que ”las relaciones de fuerza a nivel global y en América Latina, obligan a reconocer que las posibilidades de lograr acuerdos que impliquen menores costos para el país, hubieran sido poco probables”.

Sin embargo, somos muchos y muchas que sostenemos que el acuerdo alcanzado es muy costoso para el país, y la situación va a ser muy difícil para gran parte de la población en los próximos años. Es de público conocimiento que la deuda contraída por Mauricio Macri con el FMI, y el uso que hizo de ese dinero, desembocaron en una profundización de la crisis en que hoy nos encontramos. El gobierno actual puede demostrar, si tomara la decisión política que, el gobierno anterior acumuló deuda para mantenerse en el poder en las elecciones pasadas, mostrando claramente el interés contrario del Estado y el pueblo argentino.

Por eso nos referimos a una deuda “odiosa” teniendo el gobierno si se lo propusiera, la facultad de rechazar el pago de la misma, basada en argumentos de derecho internacional y de derecho interno. Máxime en el contexto actual, donde la Argentina se encuentra en Emergencia Social y Sanitaria, producto de la pandemia y de cuatro años de políticas neoliberales. No solo pensando en el presente, si no en lo que vendrá una vez finalizada la pandemia, es que hay argumentos suficientes para no pagar esta deuda odiosa, ilegitima y fraudulenta. El BCRA saco un informe donde da cuenta que en los últimos 4 años se tomaron 100.000 millones de dólares de deuda y hubo fuga de capital por 87.000 millones de dólares. ¿Quiénes se beneficiaron con ese dinero? ¿Qué responsabilidad tienen las grandes empresas locales? ¿Quiénes son los funcionarios responsables de semejante robo que el pueblo argentino ahora tenemos que pagar?

Por eso, la suspensión del pago y la auditoría son un planteo acertado y posible. Para informar a la ciudadanía, y tener legitimidad en la decisión con el apoyo popular, que sin duda sería enorme. Y este aspecto resulta importante porque la confrontación con los acreedores es una disputa de fuerzas.

Lamentablemente el acuerdo del gobierno echa por tierra la posibilidad inmediata de suspender el pago e investigar como viene siendo reclamado desde la Campaña por la Suspensión del Pago de la Deuda Pública externa y por una Auditoria Integral y ParticipativaHay que hacer oír con fuerza que con este acuerdo no se soluciona el problema de la deuda, sólo se la patea para adelante y por eso más temprano que tarde, enfrentaremos nuevamente una crisis social.

Resulta llamativo quiénes comparten el festejo por el acuerdo: el FMI, el sistema financiero internacional, los medios hegemónicos, el oficialismo y también la oposición. Esta mezcolanza de satisfechos sirve como muestra acerca de quiénes se benefician con este acuerdo, donde el Estado argentino reconoce la legitimidad de la Deuda.

Las organizaciones populares debemos discutir si realmente este acuerdo es beneficioso, siendo que pronto viene el acuerdo con el FMI que, seguramente como lo fue siempre, significará ajuste fiscal y reformas estructurales como la reforma laboral y previsional. A días de cumplirse un nuevo aniversario de la muerte del General San Martin vale recordar sus palabras: “Más ruido hacen diez hombres que gritan que cien mil que están callados”.

Santa Rosa, 21 de agosto de 2020

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